SO- T3 Cognición social

El término Cognición Social se emplea para referirse a la manera en que interpretamos, analizamos, recordamos y utilizamos la información sobre el mundo social, es decir cómo pensamos acerca de los demás. Por tanto, este capítulo detalla las teorías y conocimientos que explican la forma en que pensamos sobre el mundo social y cómo esos pensamientos influyen en nuestra conducta y en la de las demás personas.

Conceptos como esquemas, heurísticos, procesamiento automático y controlado, que también se estudian en Psicología básica, en este tema se aplican específicamente al entorno social y son centrales para interpretar el contexto. Por esa razón, el conocimiento profundo de los contenidos que son materia de estudio en este tema es imprescindible para el psicólogo, en cualquiera de los ámbitos en los que actúe profesionalmente. Por citar algunos ejemplos, el psicólogo que trabaja en el área de recursos humanos, con frecuencia debe realizar inferencias y establecer impresiones globales rápidas sobre los candidatos en un proceso de selección de personal, o en el terreno educativo, conviene conocer los esquemas y estructuras de conocimiento previos que los profesores tienen sobre los alumnos. Identificar estos procesos supone un paso importante de cara a reconocer las consecuencias que pueden tener en los juicios. Asimismo, en el ámbito de la clínica existe una perspectiva cognitiva que se centra en los pensamientos como fuente de algunas patologías.

Este tema resulta, además, fundamental para comprender otros procesos básicos en Psicología Social como son los procesos de atribución (Capítulo 4) y los procesos subyacentes a la formación de los estereotipos (Capítulo 10).

De cara a una correcta comprensión de los apartados recogidos en este capítulo, consideramos que el estudiante debe seguir estas orientaciones:

En primer lugar, se debe diferenciar el concepto de Cognición Social de la cognición en general, puesto que se trata de un término que va a encontrar en otras asignaturas. La Cognición Social se ocupa de la forma en que las personas almacenamos, interpretamos y recuperamos la información procedente del medio social. Es decir, en la cognición social intervienen, además de procesos cognitivos generales como la memoria, la atención, la percepción, etc., procesos sociales como la atribución de causalidad a la conducta de los demás, la inferencia sobre sus rasgos de personalidad o sobre sus intenciones y actitudes, que implican ir más allá de la información que nos llega del medio y la construcción de principios cualitativamente distintos a la cognición del mundo físico.

Una segunda cuestión supone tener clara la idea de que el ser humano tiene una capacidad limitada de procesamiento, que hace que deba recurrir a estrategias que le permitan manejar de la forma más eficiente posible toda la información que recibe. En relación a esta idea, es importante entender que las personas vamos a hacer uso de diversas estrategias como son:

  • Reducir la cantidad de información que procesamos (mediante la atención selectiva, por ejemplo)
  • Reducir la cantidad de procesamiento necesaria mediante el empleo de estructuras de conocimiento previas (esquemas, ejemplares)
  • Reducir los recursos de procesamiento mediante el uso de heurísticos

En un análisis minucioso de estos conceptos, el estudiante que por primera vez se enfrenta a ellos podrá comprobar cómo se utilizan continuamente para manejar de forma efectiva la gran cantidad de información que recibimos del medio, y cómo se combina el empleo de procesos automáticos con el de procesos más controlados y conscientes. Es recomendable que a partir de los ejemplos que figuran en el texto se encuentren otros alternativos que le permitan afianzar su comprensión.

Una consecuencia de cómo se maneja la información procedente del medio social son los sesgos y errores cognitivos que podemos cometer. Sin embargo, no nos debemos quedar con la idea de que las personas no solemos procesar de forma adecuada la información, sino que esos sesgos y errores son el resultado de la necesidad de procesar de forma que se evite la sobrecarga cognitiva. Por lo general, esos errores se acaban corrigiendo por sí solos y, en general, el funcionamiento cognitivo es bastante eficaz.

El siguiente bloque expone los procesos de percepción de personas y formación de impresiones, que suponen el paso previo a los procesos de atribución que se recogen en el siguiente capítulo. De nuevo, conviene diferenciar entre los procesos de percepción de personas y de objetos. En el estudio de estos procesos es necesario conocer las características de la conducta no verbal, como primer elemento de información sobre las intenciones de la persona percibida, así como los diversos modelos sobre formación de impresiones que explican cómo se combina la información para llegar a la impresión final que nos formamos de otra persona. La percepción de personas ocurre en un contexto dinámico en el que intervienen diversos elementos. Por tanto, existen factores asociados no sólo al perceptor, sino también a la persona percibida y a la información, que están conformando la impresión final. Aunque a lo largo de todo el tema se ha hecho referencia a procesos automáticos y controlados, se dedica un apartado específicamente a la distinción entre ambos tipos de procesamiento. Es importante conocer las características de cada uno, así como las diferencias entre procesos preconscientes y postconscientes.

Los dos últimos apartados se refieren a la relación de la cognición con otros dos tipos de procesos mentales: emoción y motivación. Por lo que respecta a la influencia mutua entre la forma en que las personas pensamos y sentimos, debe quedar clara la diferencia entre las dos principales hipótesis estudiadas en torno a la relación entre el afecto y la cognición: el efecto del recuerdo dependiente del estado de ánimo y el efecto del recuerdo congruente con el estado de ánimo.

La diferencia entre las dos hipótesis reside en la fase en que el estado de ánimo de la persona influye sobre el recuerdo:

  1. Según la hipótesis del "recuerdo dependiente", se recuerda mejor una información si se tiene el mismo estado de ánimo que se tenía cuando se procesó esa información por primera vez. Es decir, si estamos contentos recordaremos mejor un hecho que nos ocurrió cuando estábamos contentos (independientemente de que el hecho fuera positivo o no).
  2. En cambio, según la hipótesis de "recuerdo congruente", se recuerda mejor la información cuya valencia (signo positivo o negativo) coincide con el estado de ánimo que la persona tiene en el momento del recuerdo, no del procesamiento. Es decir, recordaremos mejor una información positiva si estamos contentos, y una negativa si estamos tristes o enfadados. Es importante también conocer la forma en que la cognición influye en nuestras emociones y en nuestro estado de ánimo.

Con respecto a las relaciones entre cognición y motivación, es importante el concepto de “metas” y cómo influyen en la forma en que procesamos la información a la hora de elaborar juicios y tomar decisiones. También hay que asimilar cómo los motivos sociales básicos se relacionan con el funcionamiento cognitivo en el medio.

 
Apuntes del tema