SO- T4 Procesos de atribución

La atribución es uno de los procesos más estudiados dentro de la cognición social, hasta el punto que se llegó a considerar como el tema empírico dominante del área, basándose en la cantidad de trabajos realizados al respecto. En la actualidad constituye un proceso básico para comprender el mundo social. Por otra parte, sus principios y teorías se han desarrollado ampliamente en entornos naturales, dando un gran impulso a su desarrollo aplicado. Entre sus aplicaciones, podemos destacar las realizadas en:

a) el campo de salud, aplicando sus modelos para mejorar la comprensión del proceso salud-enfermedad y la utilización de las terapias atributivas como alternativas de tratamiento;

b) la educación, para la explicación del comportamiento de logro y la optimización de la tarea educativa, y

c) el ámbito judicial, al estudiar los sesgos y procesos que se desarrollan en la atribución de culpabilidad y responsabilidad sobre una acción.

 

En el presente capítulo se plantea el proceso consistente en buscar una respuesta o una explicación a los acontecimientos a los que nos enfrentamos en la vida diaria (proceso atributivo o de atribución causal). Debe abordarse como la incorporación sucesiva de las distintas teorías y fenómenos atributivos que van conformando el proceso atributivo completo. Por ello, conviene detenerse en las aportaciones que hace cada teoría y en cómo cada una de ellas va completando la comprensión de las explicaciones causales de la conducta ajena y de la propia. En el estudio de este tema, es importante hacer especial hincapié en los siguientes puntos:

Psicología ingenua de la acción. Los individuos siguen unas normas de inferencia basadas en el sentido común y denominadas psicología ingenua de la acción. Según esto, los acontecimientos quedan explicados suficientemente cuando se averigua por qué se han producido. Para comprender la conducta de una persona es importante localizar si la causa que origina esa acción (“locus de causalidad”) está en la persona o depende de la situación y el ambiente. Es importante prestar atención a tres aspectos de este apartado:

  • o los dos tipos de causas que, según Heider, pueden justificar un suceso: internas y externas;
  • o los aspectos que hay que tener en cuenta en el proceso atributivo: capacidad del actor, dificultad de la tarea, motivación y naturaleza o intensidad de los esfuerzos del actor.

La atribución a causas internas sólo está clara si el actor tiene la capacidad y la intención de realizar esa acción. Heider diferencia entre atribución de causalidad y de responsabilidad. El nivel de responsabilidad depende de que se atribuya la acción más a causas personales que a ambientales.

Teoría de las inferencias correspondientes. Esta teoría se centra en las atribuciones internas, personales o disposicionales, pero sin tener en cuenta el ambiente. Es importante tener información sobre las conductas que realiza una persona debidas a causas internas y estables, ya que permitiría predecir futuras acciones de esa persona. Existen tres condiciones que posibilitan que se hagan atribuciones a las características personales: intención del actor, correspondencia entre la conducta realizada y una característica o rasgo del actor, y efectos de la acción en comparación con otras conductas alternativas.

Respecto a los efectos no comunes de una acción (cantidad de características diferenciadoras entre dos comportamientos que pueden ser elegidos por el actor), es necesario comprender por qué los efectos comunes a dos acciones no proporcionan información sobre los motivos de la elección de una de ellas sobre la otra y, por tanto, tampoco permiten hacer una inferencia correspondiente, es decir al actor. Lo que sí da información son los efectos no comunes entre esas dos acciones, es decir, aquello que una opción tiene y la otra no.

El Modelo de covariación y los esquemas causales. El principio de covariación se refiere a la forma en que hacemos atribuciones causales cuando tenemos mucha información sobre posibles causas de un determinado efecto. Para descartar causas improbables aplicamos ese principio, que consiste en atribuir el efecto a la causa o condición que está presente cuando tiene lugar el efecto, y que está ausente cuando el efecto no se produce. Hay tres tipos de información que las personas tenemos en cuenta y cuya combinación utilizamos como estrategia para realizar una predicción:

  • cuántas personas responderían de cierta forma a una situación (consenso)
  • si la persona observada reacciona igual o no ante eventos similares (distintividad)
  • si dicha persona reacciona siempre de forma similar o no a una misma situación (consistencia)

Este modelo es aplicable sólo si se tiene mucha información, sobre la persona en diferentes situaciones y sobre otras personas en situaciones similares. En la mayoría de los casos no se dispone de tanta información, utilizándose unos esquemas preestablecidos (causas suficientes múltiples o causas necesarias múltiples) sobre cómo se combinan distintas causas para producir un efecto.

Errores y sesgos atributivos. En este apartado se estudia cómo influyen en la atribución ciertas tendencias de utilización de la información disponible sobre la persona o sobre el contexto, así como las motivaciones relacionadas con la responsabilidad de los éxitos y de los fracasos. Es necesario diferenciar entre cada uno de estos errores y comprender las explicaciones sobre sus raíces, que se han derivado de la investigación empírica.

Las diferencias actor/observador. Al comparar las atribuciones que hace el actor de una acción con las que realiza un observador se ha comprobado que existe una asimetría. El observador tiende a achacar esa conducta a causas internas, es decir, a disposiciones y características personales (tiende a cometer el “error fundamental de atribución”). Sin embargo, el actor suele hacer atribuciones externas o situacionales de su conducta. Esta asimetría en las explicaciones causales se ha explicado por dos tipos de procesos que afectan diferencialmente a actor y observador: la información que manejan y el punto de vista al que prestan atención (percepción del suceso).

Teoría de la motivación de logro de Weiner. Las teorías y modelos revisados en los puntos anteriores se centran en cómo se hacen las atribuciones y hacen hincapié en cómo una serie de factores o variables inciden en la forma de realizar esas atribuciones. Es decir, en estas teorías las atribuciones se consideran variables dependientes de otra serie de variables. El modelo atributivo de la motivación de logro se refiere a las consecuencias que pueden tener las atribuciones que ya se han hecho sobre los pensamientos, emociones, y futuras acciones. El modelo considera que las atribuciones se pueden clasificar de acuerdo con tres dimensiones: interna/externa, estable/inestable, controlable/incontrolable. 

Aunque las dimensiones del modelo pueden aplicarse a la hora de hacer atribuciones sobre la conducta de otras personas, las consecuencias de las atribuciones causales que contempla son aplicables, fundamentalmente, a las atribuciones que realizamos sobre la propia conducta (autoatribuciones). Ante una acción realizada, la interpretación (atribuciones) que hacemos de los resultados de esa acción influye en los sentimientos y emociones (por ejemplo, orgullo o vergüenza) y también afecta a las expectativas futuras sobre éxitos y fracasos.

 
Apuntes del tema