SO- T5 Actitudes

Una de las funciones más importantes de los psicólogos es la de influir para mejorar o implementar aquellas conductas que son deseables.

Teniendo en cuenta la relación que existe entre actitudes y conductas, en la formación del psicólogo es esencial conocer en profundidad el concepto de actitud, así como los mecanismos que afectan a la formación y al cambio de actitudes.

El conocimiento de las teorías sobre actitudes es aplicable a cualquier ámbito de actuación del psicólogo: clínico, educativo u organizacional.

Las aplicaciones de estas teorías son muy amplias y pueden desarrollarse en relación con temas que tienen gran importancia en el nivel individual ya que, por ejemplo, la autoestima es una actitud hacia uno mismo con gran influencia en múltiples conductas, así como en las relaciones interpersonales.

También en el nivel grupal las actitudes juegan un papel fundamental, y los prejuicios son el ejemplo más patente de cómo influyen las actitudes en las relaciones grupales. Asimismo, son trascendentes en el plano más macrosocial, en el que las actitudes se relacionan con temas tan diversos como la salud, el medio ambiente, la política, la propaganda, la publicidad o el marketing, por citar algunos ejemplos.

 

El elemento esencial del concepto de actitud es su carácter evaluativo. Una actitud siempre se refiere a un ente, que se denomina formalmente “objeto de actitud”, y que puede ser cualquier cosa. Esa evaluación (positiva o negativa) puede basarse en creencias, emociones o conductas asociadas a ese objeto actitud. No hay que confundir la actitud con los componentes en los que se basa.

La actitud es un fenómeno psicológico no observable. Esa valoración de un objeto lleva aparejada una predisposición a responder de determinada manera hacia él.

Las actitudes se infieren a partir de su expresión en forma de respuestas que se dan al objeto de actitud. Estas respuestas pueden ser de tres tipos: cognitivas, afectivas y conductuales. Las actitudes se miden a partir de las respuestas provocadas por el objeto de actitud. En el estudio de este tema, hay que hacer especial hincapié en la comprensión de los siguientes puntos:

  • En la formación y cambio de actitudes entran en juego procesos biológicos y de aprendizaje (clásico, operante o vicario). Es muy importante comprender la influencia del contexto en la formación y cambio de actitudes. En relación con este punto, hay que destacar dos aspectos:
  • Las funciones psicológicas que cumplen las actitudes en los procesos de interacción de una persona con su medio físico y social, que son, esencialmente, cuatro: de conocimiento, instrumental, defensiva del yo, y expresiva de valores.
    • Las actitudes varían dependiendo de la información accesible en ese contexto y momento concreto.
    • El contexto influye no sólo en qué información viene a la mente en ese momento, sino también en la intensidad y/o valencia de la evaluación.
  • Al estudiar la relación entre actitudes y conducta, hay que distinguir entre los postulados básicos de las teorías más importantes en torno a esta relación. El Modelo MODE y la Teoría de la Acción Razonada se centran en cómo pueden influir las actitudes en la conducta. La Teoría de la Disonancia Cognitiva aborda cómo la conducta influye sobre las actitudes.
  • La idea fundamental del Modelo MODE es que, una vez que se tiene una actitud hacia un objeto, esa actitud puede influir en la conducta de dos formas:

a) mediante un procesamiento espontáneo, basado en la activación automática de esa actitud;

b) mediante un procesamiento elaborado, en que se analiza detalladamente la información disponible.

  • Desde la Teoría de la Acción Razonada se postula que la intención de conducta está determinada por dos factores independientes: uno personal (la actitud hacia la conducta) y uno que refleja la influencia del contexto social sobre el individuo (la norma subjetiva). Su ampliación posterior, la Teoría de la Acción Planificada, añadió un nuevo componente: el control percibido. Es importante comprender conceptualmente cada uno de estos componentes dentro del marco de esta aproximación teórica, que fue diseñada para explicar y predecir el comportamiento humano en contextos específicos, y que es aplicable a conductas deliberadas, es decir, aquellas conductas que se realizan después de pensarlas, y no de forma espontánea.
  • Por lo que respecta a la Teoría de la Disonancia, las ideas centrales son las siguientes:
    • La disonancia se produce cuando existen cogniciones que no concuerdan entre sí.
    • La disonancia es psicológicamente incómoda, por lo que la persona está motivada a reducirla.
    • La disonancia es un factor motivacional y no cognitivo.
    • El mayor o menor grado de malestar psicológico o, lo que es lo mismo, la magnitud de la disonancia, depende de dos factores: la proporción de cogniciones disonantes en relación con las cogniciones consonantes, y la importancia de cada una de esas cogniciones para la persona.
  • Hay que comprender qué se desea investigar en cada uno de los paradigmas experimentales relacionados con la Teoría de la Disonancia, así como el procedimiento empleado en cada uno de ellos.
Apuntes del tema