PB- T13 Sistema neuroendocrino

En los temas anteriores hemos estudiado cómo se organiza y cómo funciona el SN para producir la conducta. Una de las funciones principales del SN es controlar el estado interno de nuestro organismo. Esta función la realiza a través del control que el SNC ejerce sobre el sistema nervioso autónomo y el sistema endocrino. El sistema endocrino interviene en la regulación y el control de diferentes procesos del organismo mediante señales (las hormonas) que se difunden a través de la circulación sanguínea. Las hormonas son mensajeros químicos que van a ejercer el control de diferentes aspectos de nuestra fisiología y nuestra conducta, entre ellas, por ejemplo, la conducta reproductora (sexual y parental) que es la que permite que las mayoría de las especies sobrevivan.

El SN y el sistema endocrino van a trabajar de manera conjunta en el control de diferentes procesos que aseguran un funcionamiento adecuado de nuestro organismo y en la regulación de nuestra conducta. El mismo encéfalo es un gran productor de hormonas, a través de las cuales interviene en procesos tales como la reproducción, el crecimiento o la temperatura corporal. Además, al igual que los otros órganos del cuerpo, el encéfalo capta los mensajes hormonales que llegan a través de la sangre y afectan a la actividad de sus neuronas y, en consecuencia, a nuestro comportamiento. Según vamos conociendo más sobre cómo el SN controla la comunicación hormonal y cómo las hormonas afectan al funcionamiento del SN, la distinción entre ambos sistemas está menos clara, lo que lleva a considerarlos en su conjunto como Sistema Neuroendocrino.

Son muchos los procesos conductuales en los que intervienen las hormonas: ingestión de líquidos y alimentos, aprendizaje y memoria, estrés, conducta agresiva, trastornos afectivos, etc. Todos ellos se estudiarán en el próximo curso en la asignatura Psicología Fisiológica. Aunque no perdemos de vista que nuestro objetivo es la explicación de la conducta, la finalidad de este capítulo es ofrecer una descripción básica de la organización del sistema endocrino, imprescindible para comprender posteriormente las interacciones hormonas-conducta. Se presenta una revisión muy general sobre las principales hormonas, los órganos endocrinos que las liberan, sus formas de actuar, los efectos que producen y cómo se controla su secreción, para terminar con un resumen de algunos conocimientos que se tienen sobre la interacción entre el sistema endocrino y la conducta.

Los contenidos tratados en este tema pertenecen a un área de estudio, la Psicoendocrinología, cuyo objeto de estudio son las interacciones que se producen de forma bidireccional entre el sistema endocrino y la conducta. Como se irá viendo a lo largo del tema, no se puede entender el funcionamiento del sistema endocrino sin considerar su unión funcional con el SN y su relación con el ambiente. El conocimiento de estas relaciones contribuye a comprender el papel de las hormonas en la adaptación individual a las demandas del entorno y como agentes de la supervivencia y del cambio evolutivo.

Cuando estudie este capítulo tenga presente que todos los contenidos que en él se desarrollan tienen como finalidad proporcionar los conocimientos sobre el sistema neuroendocrino que van a ser fundamentales para abordar las diferentes materias en las que a lo largo del Grado seguirá profundizando en cuáles son los fundamentos biológicos de la conducta. Para obtener esta base, se ha resumido en un capítulo los principios generales necesarios para entender la relación entre hormonas y conducta. Por esta razón, que ya en sí el capítulo es un resumen, toda la información que en él aparece es relevante. Hemos intentado ser ordenados a la hora de hacer una síntesis de los conocimientos que se tiene sobre la organización del sistema endocrino, pero aún así le será muy útil ayudarse de esquemas para retener cuáles son las principales glándulas, las hormonas que liberan, a dónde van estas hormonas, qué es lo que hacen y cómo se controla su liberación.

En el apdo. Hormonas: principios generales, se explican contenidos muy básicos sobre las hormonas: qué son, cómo se clasifican y cuáles son sus mecanismos de acción. No es necesario estudiar ninguna de las estructuras químicas de las hormonas que aparecen en los gráficos. Tal y como se explica en el apdo. dedicado a la comparación de la acción hormonal con la transmisión neuronal, que ya conocemos por lo estudiado en los temas anteriores, la acción hormonal es más amplia y más lenta, ya que las hormonas se difunden generalmente por todo el cuerpo a través de la sangre pudiendo llegar a múltiples lugares y actuar sobre cualquier célula que disponga de receptores. Pero, tal y como se explica, aunque existan diferencias entre la transmisión neuronal y la comunicación hormonal, también comparten muchas características. Las mismas neuronas pueden actuar como células endocrinas que secretan sustancias que llegan hasta las células receptoras a través de la circulación sanguínea y algunas hormonas del sistema endocrino actúan en el SN como neurotransmisores o como neuromoduladores.

Si bien toda la información que aparece en el tema es importante, queremos hacer hincapié en que es fundamental que comprenda la interrelación que se establece entre el SN y el sistema endocrino, y la importancia que en ésta tiene el hipotálamo. El hipotálamo es la estructura del SN que ejerce el papel principal en el control del sistema endocrino. Al hipotálamo llegan tanto aferencias desde diferentes áreas del encéfalo (recuerde las principales aferencias del hipotálamo explicadas en el tema 7), como señales que informan de la concentración en sangre de hormonas o de otras sustancias. Todos estos mensajes se integran en el hipotálamo. Los terminales axónicos de las neuronas hipotalámicas pueden formar contactos sinápticos como los de cualquier otra neurona o bien liberar hormonas en la circulación sanguínea.

Las hormonas sintetizadas en las neuronas hipotalámicas llegan a la hipófisis. Tienen que entender muy bien cuál es la relación que establece el hipotálamo con las dos partes en las que está dividida la hipófisis: la adenohipófisis y la neurohipófisis. La neurohipófisis no es en sí una glándula endocrina, sino una red especializada de capilares que recibe las hormonas del hipotálamo y las libera a la circulación general. Mientras que la adenohipófisis sí que es una glándula endocrina compuesta de células secretoras que sintetizan y liberan hormonas.

La actividad de las células secretoras de la adenohipófisis está bajo el control de diferentes hormonas hipotalámicas. Algunas neuronas del hipotálamo liberan hormonas en respuesta a la información neural, es decir, actúan como transductores neuroendocrinos constituyendo el punto de conexión entre el SN y el sistema endocrino. Esta conexión supone un puente entre los estímulos ambientales procesados en el SNC y la función secretora de las glándulas endocrinas.

Además, algunas de las hormonas segregadas por la adenohipófisis son hormonas trópicas, esto es, hormonas que tienen como diana otra glándula sobre la que actúan para regular su producción hormonal. De esta manera, considerando la relación que establece la adenohipófiis tanto con el hipotálamo, como con otras glándulas endocrinas bajo su control, se constituyen los tres ejes neuroendocrinos que se estudian a continuación en este tema: el eje hipotalámico-hipofisario-tiroideo, el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal y el eje hipotalámico-hipofisario-gonadal.

Además de estos ejes, en el siguiente apdo. de este capítulo, se estudian diferentes glándulas que, aunque su secreción no está bajo el control del eje hipotalámico-hipofisario, sí que está bajo la influencia del SN. Es el caso, por ejemplo, de la médula adrenal, que inervada por el sistema nervioso simpático, libera adrenalina y noradrenalina para producir los cambios metabólicos y fisiológicos que preparan a nuestro organismo para dar una respuesta conductual adecuada en situaciones de emergencia y otras condiciones que requieren actividad. En el siguiente apartado, Regulación de la secreción hormonal, se resumen los mecanismos de retroalimentación utilizados por los sistemas hormonales bajo control hipotálamico-hipofisario y se incide de nuevo en el papel protagonista desempeñado por el hipotálamo en el control del sistema neuroendocrino.
Si bien se inicia este capítulo explicando en qué consiste la Psicoendocrinología, cuyo objeto de estudio son las interacciones que se producen entre el sistema endocrino y la conducta, vamos a terminarlo exponiendo un breve resumen de algunos de los conocimientos adquiridos en esta disciplina. Se apuntan diferentes datos sobre la regulación hormonal de la conducta sexual y parental, así como sobre el papel desempeñado por diferentes hormonas en procesos emocionales como la agresión, el estrés, los estados de ánimo y los trastornos afectivos.

 

 

Apuntes del tema