PB- T14 Psiconeuroinmunología

Desde el punto de vista de la Psicobiología, la conducta es una consecuencia de la actividad integrada del sistema nervioso (SN) y del sistema endocrino (sistema neuroendocrino) que permite al organismo relacionarse de forma activa y adaptativa con el medio en que éste se desarrolla. Siguiendo este planteamiento, en los temas precedentes se han abordado los diferentes factores biológicos que, en mayor o menor medida, determinan la expresión de la conducta como son los genes, el proceso evolutivo y la interacción que el organismo establece con el medio ambiente interno y externo, profundizando en el estudio de los complejos sistemas neurales encargados del procesamiento de la información y de la emisión de las respuestas adecuadas a esta información.

No obstante, el SN y el sistema endocrino forman parte de un sistema integrado de defensa cuyo objetivo es lograr la adaptación del individuo a su entorno y al que también pertenece un sistema cuyo estudio no se ha abordado todavía, el sistema inmune. Se sabe que en el curso de las respuestas defensivas del organismo contra los agentes extraños, el sistema inmune libera diversas sustancias químicas que, además del papel regulador que ejercen dentro del propio sistema inmune, también pueden modular la expresión de la conducta y producir cambios en la actividad nerviosa y hormonal. Por ello, en este tema se aborda el estudio de las interacciones que tienen lugar entre el SN, el sistema endocrino, el sistema inmune y la conducta. Para entender estas interacciones es necesario conocer las características básicas del sistema inmune, por lo que su estudio también se aborda en este tema.

Los contenidos tratados en este tema pertenecen a un área de estudio, la Psiconeuroinmunología, que va adquiriendo cada vez una mayor relevancia y despertando un creciente interés entre los neurocientíficos. Sin embargo, sus planteamientos no han recibido la atención debida y no han sido abordados como materia de estudio en muchas disciplinas, incluida la Psicología, entre otras razones, quizás porque se trata de un área de conocimiento relativamente reciente en el campo de las Neurociencias, pues su desarrollo tiene lugar principalmente a partir de la década de los años 90 del pasado siglo. Aunque es cierto que el sistema inmune sí constituye objeto de estudio de algunas disciplinas, no lo han sido tanto las interacciones que este sistema establece con el SN y el sistema endocrino y su importante papel en la regulación de la conducta. Además, se sabe que estas interacciones son fundamentales para garantizar el estado de salud del individuo.

Es importante que el alumno conozca que el SN y el sistema endocrino forman, junto con el sistema inmune, un único e integrado sistema de defensa, cuyo objetivo es conseguir la adaptación del individuo a su medio ambiente, lo que en definitiva garantiza su supervivencia. De esta forma, comprenderá que en las interacciones que se establecen entre nuestro organismo y nuestra conducta, no sólo hay que tener en cuenta al SN y al sistema endocrino, sino también al sistema inmune. Por ello, es fundamental entender los apartados en los que se abordan las interacciones que se establecen entre estos tres sistemas y el papel que estas interacciones desempeñan en la regulación de la conducta. Por otro lado, es igualmente importante que el alumno comprenda cómo los acontecimientos conductuales pueden regular, a su vez, el funcionamiento del SN, del sistema endocrino y del sistema inmune, produciendo cambios en nuestro comportamiento, además de modificaciones en la actividad nerviosa y hormonal.

El primer apartado del tema se centra en el concepto de que el SN y el sistema endocrino forman, junto con el sistema inmune, un único e integrado sistema de defensa, cuyo objetivo es conseguir la adaptación del individuo a su medio ambiente, lo que en definitiva garantiza su supervivencia. Los contenidos de este apartado son los que presentan mayor dificultad dada la falta de conocimientos previos sobre las características que presenta este sistema. Es importante saber cuáles son los principales órganos linfoides, conocer y distinguir las características de los diferentes tipos de respuestas del sistema inmune ante los agentes extraños: la respuesta inespecífica y la respuesta específica. También hay que conocer el concepto de antígeno y los diferentes tipos de respuesta específica: la respuesta mediada por anticuerpos y la respuesta mediada por células, así como las células inmunitarias mediadoras de estas diferentes respuestas, los linfocitos B y los linfocitos T, respectivamente.

En el siguiente apartado se abordan las interacciones que, de forma bidireccional, se establecen entre el SN, el sistema endocrino y el sistema inmune. Hay que prestar especial atención a los mecanismos por los que el SN y el sistema endocrino modulan la actividad del sistema inmune y, viceversa, a aquéllos por los que el sistema inmune puede modular la actividad del SN y del sistema endocrino. Así, el SN puede modular la actividad del sistema inmune mediante diferentes mecanismos que implican la liberación de neurotransmisores, neurohormonas, hormonas y neuropéptidos. Entre estos mecanismos cabe destacar la liberación de neurotransmisores por parte del SN autónomo y la liberación de hormonas por parte del sistema endocrino. Es importante también que el alumno sepa que en las células inmunitarias se han localizado receptores para diversas hormonas, neurotransmisores y neuropéptidos. Sin embargo, no es necesario aprender de memoria cuáles son las células inmunitarias que presentan receptores para una determinada sustancia, pues se citan a título ilustrativo. Por otro lado, también hay que conocer que en el curso de las respuestas ante los agentes extraños, el sistema inmune libera citocinas, principales sustancias mediadoras en las interacciones entre las células inmunitarias, pero que son también mensajeros químicos que pueden producir cambios en la actividad nerviosa y hormonal, localizándose receptores de citocinas en diferentes partes del SN y del sistema endocrino. A título de ejemplo, se describen las alteraciones en los niveles de diversos neurotransmisores y hormonas producidos por una citocina, la Interleukina-1, que no es necesario memorizar.

En el apartado Interacciones entre el sistema inmune y la conducta se abordan las relaciones bidireccionales que se establecen entre las sustancias químicas liberadas por el sistema inmune y los fenómenos conductuales. Es importante comprender que en el curso de la enfermedad, el sujeto enfermo muestra una disminución de ciertas actividades conductuales que sería un reflejo de la reorganización a nivel central del estado motivacional del organismo, pues se relegan, por el momento, determinadas conductas a un segundo plano. Así, es también fundamental conocer que las citocinas pueden actuar como señales endógenas en el encéfalo activando los circuitos neurales que regulan los componentes fisiológicos, subjetivos y conductuales asociados a la enfermedad y que, al igual que diversos neuropéptidos, hormonas y neurotransmisores, las citocinas pueden participar en la regulación de las funciones adaptativas del organismo, que serían integradas por el sistema límbico y el hipotálamo. Por tanto, el alumno debe aprender que las citocinas vienen a engrosar el amplio grupo de sustancias químicas presentes en el organismo que son capaces de modular nuestra conducta.

Por otro lado, también es importante conocer que los factores conductuales pueden, a su vez, afectar la función del sistema inmune, de forma que las respuestas de este sistema, al igual que otras respuestas fisiológicas, pueden ser moduladas por procesos de condicionamiento. Igualmente es importante conocer la relación entre diversos trastornos psicológico- psiquiátricos y la función inmune, y que las características de conducta y personalidad de los individuos, los factores psicosociales y los estados emocionales pueden modular las respuestas del sistema inmune y afectar, por tanto, al estado de salud del individuo. En este apartado se citan, a título ilustrativo, diversos ejemplos para poner de manifiesto cómo los factores mencionados pueden afectar diversos parámetros de la función inmune, pero no es necesario memorizar cuáles son los cambios concretos producidos en la actividad del sistema inmune, por ejemplo, si afectan a las células asesinas o a los linfocitos B o T. En el último apartado del tema se aborda, quizás, el ejemplo más representativo de las interacciones existentes entre la conducta, el SN, el sistema endocrino y el sistema inmune, que pone de manifiesto cómo los cambios conductuales pueden producir alteraciones en la actividad nerviosa, hormonal e inmune: las respuestas ante el estrés.

Apuntes del tema