Psicopatología

Las psicopatologías de la percepción y de la imaginación constituyen temas centrales para la investigación psicopatológica por varias razones:

  • Los fenómenos que abarcan suelen ser extraordinariamente llamativos y extraños.
  • En muchos casos, estos fenómenos conllevan anomalías en la imaginación.
  • Porque se imbrican también con uno de los procesos mentales más importantes para la supervivencia y la adaptación: la percepción.

La percepción no implica una mera copia de la realidad, sino un proceso constructivo mediante el que se interpretan los datos sensoriales. Esta interpretación activa se fundamenta en:

  • las experiencias previas,
  • las expectativas, y las predisposiciones personales.

En palabras de Pinillos: "... percibir entraña un cierto saber acerca de las cosas percibidas y sus relaciones".
La ilusión es un ejemplo de que la percepción no está determinada solamente por las características físicas del estímulo: el contexto nos proporciona las reglas en las que se basan nuestras percepciones y guía nuestras interpretaciones.
En el proceso de percepción intervienen el juicio y la interpretación. Las inexactitudes perceptivas y los engaños o errores sensoriales son tan normales como lo contrario, al menos en términos de probabilidad.
Actualmente existe un gran interés en la investigación psicopatológica por las imágenes mentales. Tradicionalmente este aspecto era desechado:

  • Rechazo por parte de los psicometristas como Galton
  • y también por los conductistas: Tolman (neoconductista) afirmó que los mapas cognitivos constituían la guía fundamental del comportamiento.

Hay 2 opciones teóricas antagónicas sobre el modo de abordar el estudio de las imágenes mentales:

  1. Una de naturaleza dualista: defiende la existencia de un código representacional específico para el procesamiento de imágenes mentales y otro para el procesamiento proposicional.
  2. De naturaleza reduccionista o uniforme: postula la existencia de un único formato para las representaciones mentales, que subyace tanto a "las palabras" como a las "imágenes", y cuya naturaleza es proposicional y abstracta.

Los trastornos de la percepción y de la imaginación se suelen clasificar en dos grupos:

1. DISTORSIONES PERCEPTIVAS
Solamente son posibles mediante el concurso de los órganos de los sentidos (se les llama sensoriales).
Se producen cuando un estímulo que existe fuera de nosotros es percibido de un modo distinto a como cabría esperar dadas las características formales del propio estímulo. Se pueden dar dos situaciones:

  1. Percepción distinta a la habitual y/o probable teniendo en cuenta las experiencias previas, características contextuales y el modo en que otras personas perciben ese estímulo:
    • Dan lugar a distorsiones relativas al tamaño, forma, intensidad, distancia, etc.
  2. Percepción diferente de la que se derivaría en caso de tener solamente en cuenta las características físicas del estímulo. Dan lugar a las ilusiones.

La anomalía no suele residir en los órganos de los sentidos sino en la percepción que la persona elabora a partir de un determinado estímulo: la construcción psicológica (interacción entre los procesos sensoriales y los conceptuales).
En algunos casos tienen su origen en trastornos de naturaleza orgánica, que suelen ser transitorios y que pueden afectar tanto a la recepción sensorial como a su interpretación. Pese a ello, es más correcto calificarlas como perceptivas que como sensoriales (es la construcción que el individuo hace la que está primariamente alterada).
A excepción de las ilusiones, las distorsiones perceptivas suelen afectar a una o más modalidades sensoriales y pueden involucrar todos los estímulos del mundo sensorial que se halle afectado.
Dentro de las distorsiones perceptivas podemos encontrar las siguientes patologías:

  • Hiperestesias versus hipoestesias: anomalías en percepción de la intensidad
  • Hiperalgesias versus hipoalgesias: anomalías en la percepción del dolor (anestesias, analgesias...)
  • Anomalías en la percepción de la cualidad
  • Metamorfopsias: anomalías en la percepción del tamaño y/o la forma
    • Dismegalopsias: anomalías en la percepción del tamaño: micropsias y macropsias.
    • Dismorfopsias: anomalías en la percepción de la forma.
    • Autometamorfopsias: referidas al propio cuerpo.
  • Anomalías en la integración perceptiva: aglutinación y sinestesia versus escisión
  • Ilusiones:
    • Sentido de presencia
    • Pareidolias

 
2. ENGAÑOS PERCEPTIVOS
Se produce una experiencia perceptiva nueva que:

  1. Suele convivir con el resto de las percepciones "normales".
  2. No se fundamenta en estímulos realmente existentes fuera del individuo (alucinaciones).
  3. Se activa a pesar de que el estímulo que produjo la percepción inicial, ya no se halle físicamente presente.

Se han denominado también "percepciones falsas", "aberraciones perceptivas" y "errores perceptivos".
Dentro de los engaños perceptivos podemos encontrar:

  • Alucinaciones
  • Variantes de la experiencia alucinatoria:
    • Pseudoalucinaciones
    • Alucinaciones funcionales
    • Alucinaciones reflejas
    • Autoscopia
    • Alucinaciones extracampinas
  • Pseudopercepciones o imágenes anómalas:
    • Imágenes hipnagógicas o hipnopómpicas
    • Imágenes mnémicas
    • Imágenes eidéticas
    • Imágenes consecutivas
    • Imágenes parásitas
    • Imágenes alucinoides

 
Como resumen y conclusión decir que:

  • En los engaños perceptivos el estímulo es sólo un supuesto.
  • En las distorsiones perceptivas los estímulos son un punto de partida necesario (no suficiente).
  • Lo común a los engaños y distorsiones es el hecho de que la persona tiene una experiencia perceptiva.

 
A. ANOMALÍAS EN LA PERCEPCIÓN DE LA INTENSIDAD DE LOS ESTÍMULOS
Pueden producirse tanto por exceso (hiperestesias), como por defecto (hipoestesias).
La ausencia absoluta de percepción de la intensidad estimular se denomina anestesia.
Pueden darse también en una modalidad sensorial. Por ejemplo, en la percepción de los estímulos que causan dolor:

  • Hiperalgesias
  • Hipoalgesias
  • Analgesias

La intensidad con la que percibimos los estímulos no sólo depende del propio estímulo, sino también de otros factores externos o internos: cansancio, habituación, nivel o intensidad estimular, características de nuestros órganos sensoriales, etc.
Puede hablarse de un continuo o dimensión de percepción de la intensidad de los estímulos que varía como consecuencia de:

  1. Las características del estímulo a percibir
  2. El contexto: momento en que se produce la percepción
  3. El sujeto que percibe (receptor)

Lo que se halla alterado son las características del receptor (no las del contexto o las del estímulo).
La anomalía puede tener:

  1. Origen neurológico
  2. Origen sensorial: alteración transitoria de los órganos sensoriales (estados tóxicos)
  3. Origen funcional (trastornos mentales): en este caso la alteración sería claramente de naturaleza perceptiva, ya que tanto los receptores neurales como los sensoriales funcionan correctamente.

La intensidad de las percepciones puede verse alterada en:

  • Depresiones: quejas sobre la incapacidad para sentir o notar los sabores, olores, sonidos. Otros casos pueden presentar hiperacusia.
  • Trastornos de ansiedad
  • Migrañas
  • Estados tóxicos (ingestión aguda de alcohol)
  • En algunas esquizofrenias
  • Estados maníacos
  • Éxtasis por drogas (hiperestesias visuales: los colores parecen mucho más intensos)

Estos pacientes pueden presentar una amplia gama de síntomas relacionados con anomalías en la percepción de la intensidad de los estímulos: desde anestesias, hasta hiperalgesias y dolor psicógeno, sin que existan causas orgánicas que lo justifiquen. Hay que ser cautos al aplicar un diagnóstico de "trastorno funcional" (sin causa orgánica)
 
B. ANOMALÍAS EN LA PERCEPCIÓN DE LA CUALIDAD
Hacen referencia a:

  • Visiones coloreadas
  • Cambios en la percepción del color de los objetos
  • Menos o mayor nitidez de las imágenes

Pueden tener su origen en:

  • Uso de ciertas drogas: mescalina
  • Uso de ciertos medicamentos: digital
  • Lesiones de naturaleza neurológica.
  • Trastornos mentales: esquizofrenias o depresiones.

 
C. METAMORFOPSIAS: ANOMALÍAS EN LA PERCEPCIÓN DEL TAMAÑO Y/O FORMA
Las distorsiones en la percepción visual de la forma se denominan dismorfopsias.
Las distorsiones en la percepción visual del tamaño se llaman megalopsias: los objetos se perciben a escala reducida (o muy lejanos), o a escala aumentada (o muy cercanos).
Las distorsiones en la percepción del propio cuerpo se denominan autometamorfopsias.
Las personas suelen ser conscientes de sus anomalías y sus reacciones emocionales varían desde el agrado al terror y la ira.
En la mayoría de los casos, las metamorfopsias se asocian a distorsiones en la percepción de la distancia (ver los pies muchos más grandes y a una distancia mucho mayor).
Se presentan en una amplia gama de situaciones:

  • Trastornos neurológicos (epilepsia, lesiones parietales, o estados orgánicos agudos)
  • Drogas (mescalina)
  • Poco frecuentes en los episodios agudos de esquizofrenia y en los trastornos neuróticos.

 
D. ANOMALÍAS EN LA INTEGRACIÓN PERCEPTIVA
Son poco frecuentes. A veces aparecen en estados orgánicos y en la esquizofrenia.
Consisten en la Incapacidad para establecer los nexos existentes entre dos o más percepciones procedentes de modalidades sensoriales diferentes.
Ejemplo: viendo la TV, se puede dar una competición entre lo que se oye y lo que se ve:

  • Las conexiones entre ambas modalidades sensoriales (auditiva y visual) fracasan.
  • Se tiene la sensación de que provienen de fuentes diferentes y de que atraen al mismo tiempo sus recursos atencionales.

Cuando el objeto percibido se desintegra en fragmentos o elementos, se denomina escisión perceptiva.
Puede ceñirse sólo a las formas, llamándose entonces morfolisis.
Si se da disociación entre el color y la forma: , se conocen como metacromías.
El fenómeno opuesto a la escisión es la aglutinación:

  • Distintas cualidades sensoriales se funden en una única experiencia perceptiva, produciendo incapacidad para distinguir entre diferentes sensaciones.
  • Una forma especial es la sinestesia, consistente en una asociación anormal  en la que una sensación se asocia a una imagen que pertenece a un órgano sensorial diferente. Ejemplo: "audición coloreada" (ver colores cuando se escucha música).

 
E. ANOMALÍAS EN LA ESTRUCTURACIÓN DE ESTÍMULOS AMBIGUOS: LAS ILUSIONES
Se denomina ilusión a la percepción equivocada de un objeto concreto. Son perceptos que no se corresponden con las características físicas objetivas de un estímulo concreto.
Desde un punto de vista psicológico son el resultado de la tendencia de las personas a organizar en un todo significativo elementos más o menos aislados entre sí o con respecto a un fondo:

  • Ilusiones de Müller-Lyer,
  • ilusiones por contraste,
  • figuras reversibles, etc.

Los elementos comunes a este tipo de anomalías son:

  1. Predisposición personal a interpretar la estimulación en un sentido y no en cualquiera de los otros posibles.
  2. Ambigüedad o falta de definición clara de esa estimulación y/o de la situación en que se produce.

Los estímulos que estamos percibiendo, se combinan con una imagen mental concreta.
Se pueden distinguir los siguientes tipos:

  • Pareidolia: el individuo proporciona una organización y significado a un estímulo ambigüo o poco estructurado.
    • Ejemplo de estos son las caras que vemos en el perfil de una montaña
    • No son patológicas
  • Sentido de presencia: consiste en la sensación de que no se está solo aunque no haya nadie, ni ningún estímulo que apoye esa sensación.
    • Frecuente en ciertas situaciones como el cansancio físico extremo o la soledad, con disminución drástica de estimulación ambiental.
    • También puede aparecer asociado a estados de ansiedad y miedo patológicos, esquizofrenia, histeria y trastornos mentales de origen orgánico.

Según Hamilton, las ilusiones tienen importancia diagnóstica por 3 motivos:

  1. Por su probable asociación con otros signos o síntomas.
  2. Porque son indicativas de un estado emocional elevado.
  3. Porque pueden alertar al clínico acerca de la existencia de una base etiológica para la falta de claridad perceptiva.

Las ilusiones son el resultado de una combinación entre:

  • predisposiciones internas o subjetivas (deseos, motivos, emociones, cansancio), y
  • predisposiciones externas (características físicas del estímulo, contexto o fondo).

Se pueden concebir como identificaciones y/o interpretaciones nuevas (reconstrucciones).

En la presente sección se abordan los siguientes engaños perceptivos:

Constituyen los trastornos más característicos de la psicopatología de la percepción y la imaginación, y representan uno de los síntomas de trastorno mental por excelencia. No siempre indican la presencia de un trastorno mental:

  • Algunas personas sanas pueden experimentarlas en ciertas situaciones, pueden ser provocadas bajo condiciones estimulares especiales.
  • Históricamente han constituido incluso un objeto de deseo.

En los siguientes vínculos se puede acceder a los distintos apartados de esta sección:

  1. El concepto de alucinación
  2. Clasificación de las alucinaciones
  3. Guías para el diagnóstico de las experiencias alucinatorias
  4. Cómo y dónde aparecen las experiencias alucinatorias
  5. Estudios experimentales sobre las alucinaciones
  6. Teorías psicológicas sobre las alucinaciones

Las alucinaciones son difíciles de entender y explicar: lo que el clínico llama alucinación es una experiencia sensorial normal para el paciente.
La primera definición se atribuye a Esquirol (1832): "En las alucinaciones todo sucede en el cerebro (en la mente). (...) La actividad del cerebro es tan intensa que el visionario, la persona que alucina, otorga cuerpo y realidad a las imágenes que la memoria recuerda sin la intervención de los sentidos."
En 1890, Ball las definirá como "percepciones sin objeto". Esta definición sigue manteniéndose hoy en muchos textos. A su amparo surgieron multitud de modelos y teorías explicativas que tienen en común la insistencia en los aspectos perceptivos de la alucinación ("falsa percepción"). Constituyen la "postura perceptualista", con 3 acercamientos:

  1. Las alucinaciones son imágenes intensas: por tanto, serían más bien un trastorno de la imaginación. El sujeto percibe la imagen con tanta intensidad que cree que ha adquirido un carácter perceptivo. Defendia por psiquiatras de la escuela francesa como Falret.
  2. Las alucinaciones son un fenómeno más sensorial que perceptivo. El matiz se sitúa en las estimulaciones externas, tan intensas, que harían que el sujeto tuviera un recuerdo y experimentara como si la estimulación estuviera realmente presente. Baillarger y Goldstein apoyaron este planteamiento.
  3. Las características fundamentales de las alucinaciones son corporeidad (tienen cualidades objetivas) y espacialidad (aparecen en el espacio objetivo exterior y no en el espacio subjetivo). Son percepciones corpóreas vivenciadas en el espacio externo. Postura defendida por Jaspers.

Los planteamientos perceptualistas han recibido críticas:

  • El paciente que alucina distingue perfectamente entre su imaginación y sus experiencias alucinatorias.
  • Se trata de una conceptualización incompleta: no hace referencia al aspecto de la conciencia. Autores como Reed consideran que el atributo esencial de las alucinaciones es la convicción de realidad de la experiencia que mantiene el individuo.
  • Se trata de una conceptualización inexacta y contradictoria: si las condiciones necesarias para la percepción son la presencia de un objeto además de una estimulación sensorial adecuada, las alucinaciones no pueden ser clasificadas de percepciones.

Pese a ello, la definición de Ball ha tenido mucho más éxito del que cabría suponer.
Más recientemente, Scharfetter ha afirmado que "se diagnostica la presencia de alucinaciones (pseudopercepciones) cuando alguien huele, oye, saborea o siente corporalmente algo en lo que los demás no pueden reconocer fundamento objetivo alguno. (...) Las alucinaciones son una modalidad de experiencia próxima a la percepción sensorial".
El Oxford Textbook of Psychiatry dice que "una alucinación es un percepto que se experimenta sin presencia de estímulo externo a los órganos sensoriales, y con una cualidad similar a la de un percepto verdadero".
El DSM-IV-TR la define como "percepción sensorial sin estímulo externo del receptor correspondiente".
 
Un segundo grupo de definiciones subraya la importancia, ya señalada por Esquirol, de la "convicción íntima" frente a los componentes sensoriales. La alucinación sería un fenómeno de creencia, de juicio, y por tanto, debería ser considerada como un trastorno de naturaleza intelectual.
Este grupo de definiciones se ha denominado "postura intelectualista". Enfatizan dos aspectos de la creencia alucinatoria:

  1. La creencia de que se percibe algo (juicio psicológico).
  2. La creencia de que lo que se percibe es real (juicio de realidad).

Estos aspectos, permiten distinguir entre:

  1. Alucinación psicopatológica, que incluiría ambos.
  2. Alucinación experimental, que haría referencia a la alteración del juicio perceptivo o psicológico pero no del juicio de realidad.

Choca con la constatación de que el sujeto, cuando recuerda su alucinación, la recuerda siempre con carácter perceptivo ("yo escuchaba", "yo veía").
 
Un tercer grupo de definiciones lo constituyen los que consideran, siguiendo a Esquirol, que la alucinación es una alteración tanto de pensamiento como de percepción. Esta posición se conoce como postura mixta. Uno de sus representantes es Marchais, quien afirma que son : "percepciones sin objeto que implican la convicción del paciente".
 
Todos éstos planteamientos se enmarcan dentro de la psicopatología de corte tradicional.
La investigación psicológica se ha interesado muy poco por las alucinaciones. Una excepción la constituye Horowitz (1975), quien ofrece una visión diferente de la tradicional, el cual, adoptando un esquema típico del modelo del procesamiento de la información, intenta estructurar los aspectos involucrados en el fenómeno alucinatorio sobre la base de anomalías en 3 procesos de conocimiento: codificaciónevaluación transformación. Desde este planteamiento, Horowitz afirma que:
"Las alucinaciones son imágenes mentales que 1) se producen en forma de imágenes, 2) proceden de fuentes internas de información, 3) son evaluadas, incorrectamente, como procedentes de fuentes externas de información, 4) habitualmente, se producen como una intrusión".
Mucho más recientemente y también, desde una perspectiva cognitiva, Slade y Bentall, proponen una conceptualización comprensiva de las alucinaciones a la que llaman "definición de trabajo":
"La alucinación es una experiencia similar a la percepción que a) ocurre en ausencia de un estímulo apropiado, b) tiene toda la fuerza e impacto de la correspondiente percepción real, y c) no es susceptible de ser dirigida ni controlada voluntariamente por quien la experimenta".
Estos 3 criterios permiten establecer diferencias entre las alucinaciones y otras experiencias similares.

  • Criterio a): Útil para diferenciar entre ilusión y alucinación (estímulo apropiado). La persona que experimenta una alucinación se encuentra en un mundo pleno de estímulos sensoriales, pero, entre ellos, no se encuentra el que da origen a la alucinación.
  • Criterio b): Para diferenciar entre alucinación y pseudoalucinación. El que alucina tiene la convicción de que lo que experimenta es real y externo y objetivo. Bentall cataloga ésta convicción como "ilusión de la realidad".
  • Criterio c): Distingue entre alucinación y otra clase de imágenes mentales vívidas. Esta falta de control sobre las alucinaciones es lo que hace que el sujeto las viva con miedo y angustia. Se trata de un criterio que no es exclusivo de las alucinaciones, también está presente en delirios, ideas obsesivas, imágenes parásitas.

1. Según su complejidad:

  • Elementales: impresiones difusas, sencillas e indiferenciadas como ruidos, luces, zumbidos, relámpagos, etc.
  • Complejas: percepción de cosas concretas como voces, personas, animales, escenas, etc.

2. Según sus contenidos:

  • Miedos, deseos, recuerdos, experiencias anteriores, etc.
  • Contenidos culturales o religiosos.
  • Situaciones vitales especiales: reclusión, conflictos, etc.
  • Relacionadas con los contenidos de los delirios o de otras patologías.

3. Según la modalidad sensorial:

Pueden ser visuales, auditivas, táctiles/ hápticas, olfativas, gustativas, somáticas/ viscerales, cinetésicas (o del movimiento), mutimodales (o mixtas).

Las modalidades sensoriales de alucinación que aparecen más frecuentemente en distintos trastornos se muestran en la siguiente tabla:

  Auditiva Visual Táctil Gustativa Olfativa Mixta
Auras epiléticas (lóbulo temporal) F F O O O O
Delirium F F F R R F
Alucinosis alcohólica F O O R R R
Tumor cerebral F F R R O O
Trastorno paranoide F O R R R R
Esquizofrenia F F O O O F
Manía F O O R R O
Depresión mayor F O R R O O
Drogas R F O R R O
Histeria (Tr. Conversión) F F O R R  

Códigos de la tabla: F: frecuente O: ocasional R: raro

Las dos más comunes son la auditiva y la visual:

  • Auditivas: Las más comunes son las verbales.
    • Pueden ir desde las alucinaciones más elementales o "acoasmas" (pitidos, ruidos, cuchicheos) hasta alucinaciones más estructuradas o "fonemas" (palabras con significado).
    • "Eco del pensamiento": El paciente oye sus propios pensamientos expresados en voz alta a medida que los piensa.
    • "Eco de la lectura": El sujeto oye la repetición de lo que está leyendo.
    • "Alucinaciones imperativas": Ocurren cuando las voces dan órdenes. Se dan en la depresión mayorpsicosis exógenas y estados orgánicos.
    • "Alucinaciones en segunda persona": "Vas a morir", "Eres un cobarde". Son típicas de la depresión (desdeñosas). "Alucinaciones en tercera persona": "Es homosexual", "No sabe hablar". Se da en la esquizofrenia (el esquizofrénico a veces protesta contra las voces, lo que no ocurre con el depresivo).
    • "Alucinosis alcohólica": Corresponde a estados orgánicos.
  • Visuales: Imágenes elementales, denominadas fotopsias fotomas (destellos, llamas..., inmóviles o en movimiento, con carácter geométrico, colores vivos o incoloras). Pueden ser también complejas: figuras humanas, escenas de animales;  tamaño natural, reducido o liliputienses, o gigantesco (gulliverianas) (NOTA: no confundir con macropsias y micropsias).
    • Las alucinaciones visuales poseen cierta perspectiva:  se experimentan con mayor realismo.
    • Cuando están intensamente coloreadas se acompañan de:
      • un tono afectivo de exaltación o euforia (en delirios místicos en estado de éxtasis), o
      • tono afectivo pasional (en delirios eróticos).
    • A veces aparecen en forma de visiones escénicas. Son típicas las visiones religiosas del infierno o de la crucifixión (en estados confusionales y en los delirios tóxicos).
    • El fenómeno de autoscopia consiste en verse a sí mismo como un doble reflejado en un cristal ("imagen del espejo fantasma").
    • En la autoscopia negativa ocurre lo contrario: el paciente no se ve a sí mismo cuando se refleja su imagen en un espejo (aparece en estados orgánicos como la epilepsia del lóbulo temporal, en esquizofrenia suelen ser pseudoalucinaciones).
    • En nuestra cultura son más características de los estados orgánicos agudos con pérdida de conciencia (delirium tremens, estados producidos por alucinógenos).
    • Son poco comunes en la esquizofrenia, pero puede que las alucinaciones auditivas que presentan se acompañen de pseudoalucinaciones visuales.
  • Olfativas: Poco frecuentes (a veces se toman como alucinaciones lo que en realidad son ilusiones interpretadas de un modo delirante por el sujeto)
    • Pueden darse en la depresión, en la esquizofrenia, en la epilepsia (aura) y en otros estados orgánicos como lesiones en el uncus del lóbulo temporal.
    • Los sujetos que las sufren dicen "oler" algo extraño, casi siempre desagradable.
    • Pueden atribuir la procedencia de los olores al mundo exterior (los juzgan como una agresión o persecución).
    • Otros, mantienen que los producen ellos mismos.
    • Lo más común es que aparezcan conjuntamente con alucinaciones gustativas.
  • Gustativas: Perciben gustos desagradables (podrido, excrementos) y las atribuyen tanto a una fuente exterior como a su propio cuerpo. Poco frecuentes.
    • Aparecen en diversos trastornos (histeria, alcoholismo crónico, epilepsia del lóbulo temporal, episodios maníacos, irritabilidad del bulbo olfatorio e incluso un tumor), aunque son más típicas de la esquizofrenia (acompañadas del delirio de ser envenenados), las depresiones severas y los estados delirantes crónicos.
  • Táctiles o hápticas: Pueden manifestarse en cualquier parte del cuerpo.
    • Los pacientes se sienten tocados, pellizcados, manoseados, quemados.
    • Se dividen en:
      1. Activas: El sujeto cree que ha tocado un objeto inexistente. Poco frecuentes. Aparece en delirium tremens (sensación de que toca insectos o hilos).
      2. Pasivas: El paciente cree que alguien o algo le agarra, le toca, le quema.
    • Pueden ser de diversas modalidades:
      • Térmicas: Percepción anormal y extrema de calor o frío.
      • Hídricas: Percepción de fluidos.
      • Parestesias: Sensaciones de hormigueo.
      • Aquellas en las que el paciente tiene la falsa sensación de haber sido tocado por algo, incluida la estimulación genital. Se da con frecuencia en la esquizofrenia.
      • Una forma específica es la formicación: sensación de que pequeños animales o insectos reptan por debajo o encima de la piel. También se han catalogado como delirios dermatozoicos, zoopáticos o enterozoicos. Característicos de estados orgánicos como la abstinencia del alcohol o la psicosis cocaínica.
  • Somáticas o viscerales (cenestésicas): Sensaciones procedentes del propio cuerpo o que afectan a sus órganos internos y externos (genitales), o a sus miembros distales (brazos, piernas).
    • Presentes en la esquizofrenia.
    • Una variante: la que se asocia a los delirios zoopáticos.
    • Estas alteraciones están relacionadas con una alteración de la conciencia del Yo en su vertiente somática o "Yo corporal" (El propio cuerpo se percibe de una manera especial).
  • Alucinaciones cinestésicas: Percepciones de movimiento de ciertas partes del cuerpo que realmente no se están moviendo.
    • Aunque se pueden presentar en la esquizofrenia, se dan con mayor frecuencia en trastornos neurológicos (enfermedad de Parkinson), o ante la retirada de tratamientos psicofarmacológicos con benzodiacepinas.

 

4. Variantes de la experiencia alucinatoria

  • Pseudoalucinación
    • Descritas por Griesinger como alucinaciones pálidas. Kahlbaum las define como alucinaciones aperceptivasHagen (1868) como pseudoalucinaciones.
    • Se encuentran a medio camino entre las imágenes y las alucinaciones (comparten características de ambos tipos de experiencia mental):
      • Reconocimiento de subjetividad por parte del que las experimenta,
      • mismos elementos sensoriales que las alucinaciones (viveza, frescura sensorial),
      • no dependen de la voluntad de la persona para ser experimentadas.
    • Se producen normalmente en las modalidades auditiva y visual, y se asocian a estados hipnagógicos e hipnopómpicos, trance, deprivación sensorial, drogas, etc. Es decir, están ligadas a situaciones en las que se produce una disminución de la claridad de consciencia o del estado de alerta.
    • La nota más característica es la ausencia de la convicción de la realidad por parte de la persona: las describe como visiones o imaginaciones.
    • Pueden darse en personas sanas en momentos de crisis: "alucinaciones de viudedad" (sería mejor clasificarlas como pseudoalucinaciones, pues la persona que las sufre no las considera reales).
    • Según Jaspers "las pseudoalucinaciones son una clase de imágenes mentales que, aunque claras y vívidas, no poseen la sustancialidad de las percepciones".
    • Según Reed las personas que experimentan pseudoalucinaciones no describen sus perceptos como escenas reales, sino como visiones.
    • Sedman confirmó la existencia de pseudoalucinaciones al modo jasperiano, pero también encontró pacientes que sufrían alucinaciones y luego las definían como experiencia subjetivas y no como percepciones auténticas.
      • ¿Pseudoalucinación o alucinación?: La cuestión estribaría en la cualidad de realidad de la experiencia.
    • Kräupl-Taylor señala que el término de pseudoalucinación se ha utilizado de dos maneras:
      1. Para hacer referencia a alucinaciones que un sujeto reconoce como percepciones no reales (pseudoalucinaciones percibidas).
      2. Para referirse a imágenes introspectivas de gran viveza y nitidez (pseudolaucinaciones imaginadas).
    • Hare afirma que la diferencia entre alucinación y pseudoalucinación depende de la ausencia o presencia de insight.
      • Dado que el insight es un fenómeno fluctuante y parcial, no debería ser considerado como una cuestión de todo o nada, sino de grado (Jaspers señalaba que se podían dar transiciones graduales entre verdaderas alucinaciones y pseudoalucinaciones).
      • En términos actuales se podría explicar como un continuo o dimensión de convicción de la realidad de la experiencia alucinatoria.
      • El concepto de pseudoalucinación es superfluo: es más útil calificar las experiencias alucinatorias según criterios dimensionales de claridad perceptiva, convicción, juicio de realidad, duración, etc.
    • Slade y Bentall estudiaron el problema de los pacientes que han presentado en repetidas ocasiones alucinaciones (crónicos).
      • Éstos aprenden que lo que están presentando es una alucinación.
      • Las pesudoalucinaciones son verdaderas alucinaciones que aparecen en personas con una larga historia de experiencias alucinatorias.
      • Señalan que para que una experiencia sea calificada como alucinación en estos casos, sólo se requiere que la experiencia se parezca en todos los aspectos a la percepción real correspondiente, pero sin exigir que el sujeto crea que pertenece al mundo exterior.
  • Alucinación funcional
    • Un estímulo desencadena la alucinación, pero éste estímulo es percibido al mismo tiempo que la alucinación y en la misma modalidad sensorial (oír la voz de Dios al tiempo que oye las campanadas del reloj).
    • La percepción correcta del estímulo se superpone a la alucinación.
    • Se denomina funcional porque la aparición de la falsa percepción está en función de estímulos externos.
    • Es frecuente en la esquizofrenia crónica.
  • Alucinación refleja
    • Según Hamilton, se trata de una variedad mórbida de la sinestesia, en la cual una imagen basada en una modalidad sensorial específica (imagen de un rostro humano), se asocia con una imagen alucinatoria basada en otra modalidad sensorial diferente (sentir una punzada en el corazón).
  • Alucinación negativa
    • ​Es lo contrario a la alucinación: el sujeto no percibe algo que existe.
    • Según Reed la experiencia que más se parece es la contrasugestión hipnótica (se le dice al sujeto que no lleva ropa encima, y se comporta como si fuera cierto).
    • Mientras que el paciente que sufre las alucinaciones ordinarias actúa en consonancia con su experiencia, el que experimenta alucinaciones negativas no percibe el objeto, pero tampoco se comporta como si su ausencia fuera real (dice que no ve a una persona, pero hace ademán de esquivarla).
    • Tiene aspectos comunes con la sugestión.
    • Kihlstrom y Hoyt señalan que el estímulo ha de ser procesado hasta algún punto antes de que la persona pueda construir una alucinación negativa.
  • Autoscopia (fenómeno del "doble").
    • Suele estar acompañada de sensaciones cinestésicas y somáticas, que confirman a al sujeto que la persona que está viendo es él mismo.
    • También puede darse la autoscopia negativa (no ver la propia imagen cuando se refleja en el espejo).
    • Se presenta en pacientes con estado delirantes, en algunos esquizofrénicos, es estados histéricos, en lesiones cerebrales y en estados tóxicos.
    • También pueden darse en sujetos normales alterados emocionalmente, exhaustos o muy deprimidos.
  • Alucinación extracampina.
    • Son alucinaciones que se experimentan fuera del campo visual (ver a alguien sentado detrás de él cuando está mirando de frente).
    • Hay que distinguirla de la experiencia de "sentido de presencia".

Existen problemas para asegurar que se está ante un caso de alucinación o de otro engaño perceptivo.
Es difícil establecer concomitantes conductuales fiables. El clínico se tiene que basar sobre todo en los autoinformes de los pacientes.
Según Ludwig, para asegurar la fiabilidad del informe verbal, es necesario tener en cuenta aspectos como:

  • La consistencia de dicho informe.
  • El grado en que la conducta se ve afectada por la experiencia alucinatoria.
  • El grado de convicción de la misma.
  • Su concordancia con otros signos o síntomas.

También señala una serie de indicios y consejos:

  1. Tener en cuenta la claridad del informe verbal.
    • Generalmente, cuanto más vaga es la experiencia, más borroso es el informe.
    • Hay menos dudas en las alucinaciones visuales o auditivas (el lenguaje cotidiano suele ser más rico para describir esas experiencia).
  2. No presuponer que un paciente que presenta delirios también presentará alucinaciones (sólo el 35%).
    • Sin embargo, el 90% de los que sufren alucinaciones presentan delirios.
    • Cuando se sufre una alucinación, se intenta buscar algún tipo de explicación, que es en lo que consisten los delirios que se producen como consecuencia de una alucinación.
  3. Aproximadamente en el 20% de los pacientes las alucinaciones son mezcla de distintas modalidades sensoriales
    • ​Debemos preguntar por posibles "sensaciones" en otras modalidades.
  4. Tener en cuenta la cronicidad de la enfermedad
    • Cuanto más crónica, menos perturbadoras suelen ser las alucinaciones (es posible incluso que llegue a no informar espontáneamente de ellas).
  5. Cuanto menos formadas estén las alucinaciones, más probable es que se deban a causas bioquímicas, neurofisiológicas o neurológicas.
    • Cuanto más complejas y formadas, más probable que se trate de síntomas nucleares de trastornos como la esquizofrenia.
  6. Los distintos trastornos tienen diferentes probabilidades de presentar uno o más de los diversos tipos de alucinaciones.

Las alucinaciones se acompañan de ciertos concomitantes comportamentales, emocionales y fisiológicos. Según Soreff la gama de respuestas emocionales que un paciente puede desarrollar ante sus experiencia alucinatorias puede incluir los siguientes elementos:

  1. Terror: Típico especialmente de los estados orgánicos (mentales o no) y de la esquizofrenia aguda. En muchos casos se acompaña de agitación motora.
  2. Desagrado: Se sienten inquietos por la sensación, pero no necesariamente alarmados. Los deprimidos consideran sus voces como un castigo merecido.
  3. Agrado: Especialmente bajo los efectos de drogas, fármacos o episodios psicóticos de naturaleza exógena, pueden experimentar un sentimiento de alegría, bienestar o satisfacción.
  4. Indiferencia: En los crónicos. Las reconocen como su síntoma, su problema. Algunos llegan a negar que las tengan por miedo al tratamiento.
  5. Curiosidad: Personas que quieren saber la causa, el significado y el curso de la sensación.

Respuestas conductuales

  1. Retirada: El paciente se encierra en su propio mundo, en sus pensamientos, visiones y creaciones. Puede deberse tanto a que le produzcan placer y alegría, como dolor y molestia (aislarse para protegerse).
  2. Huída: Escapa de voces acusadoras, de las imágenes amenazantes. Están en un estado de gran agitación motora: corren, se tapan los oídos.
  3. Violencia: Luchar con enemigos imaginarios, atacar a otros siguiendo las indicaciones de una orden (alucinaciones imperativas).

 
Respuestas fisiológicas
Dependen del tipo de trastorno que presente el paciente.

  • En síndromes de abstinencia alcohólica, suelen ir acompañadas de taquicardia e incremento de la temperatura.
  • En otros casos, componentes típicos de ansiedad.

En términos generales, la presencia de alucinaciones debe hacernos sospechar (en nuestra cultura) de un estado psicopatológico que conlleva ruptura con la realidad, indicativo de un proceso más o menos transitorio, y cuya etiología puede ser orgánica o no.
Principales trastornos en los que están presentes las alucinaciones:
 
ESQUIZOFRENIA
Presentan una amplia variedad de trastornos perceptivos:

  • ilusiones,
  • alteraciones en la intensidad y calidad de la percepción,
  • pseudoalucinaciones, y
  • alucinaciones parcial y/o totalmente formadas.

Según datos aportados por Ludwig, el 75% de los pacientes en su primer ingreso informan de alucinaciones en más de una modalidad: las auditivas son las más frecuentes, seguidas de las visuales, somáticas, olfativas, táctiles y gustativas:

  • Durante los episodios agudos, las alucinaciones auditivas suelen ser acusadoras, demandantes o imperativas.
  • Cuando el trastorno está en remisión, pueden adoptar un contenido más positivo y se tiene mayor control sobre ellas.

Kurt Schneider propuso una "guía diagnóstica práctica para la esquizofrenia". Los síntomas específicamente alucinatorios son:

  1. El paciente oye comentarios continuos sobre sus propias acciones.
  2. Las voces hablan sobre el paciente en tercera persona.
  3. El paciente oye sus propios pensamientos (eco de pensamiento).

Los dos primeros tipos son suficientes para el diagnóstico de esquizofrenia o de trastorno psicótico no especificado, según el DSM-IV.
Si las alucinaciones son visuales, se suelen diferenciar de las que se presentan en las psicosis orgánicas en dos aspectos:

  1. En que suelen ir acompañadas de alucinaciones en otras modalidades.
  2. Tienden a presentarse casi continuamente, excepto durante el sueño (en las psicosis orgánicas, se presentan con mayor frecuencia durante la noche).

 
TRASTORNOS AFECTIVOS MAYORES
El tipo de experiencia alucinatoria más frecuente suele ser la auditiva. Su presencia constituye uno de los criterios más importantes para calificarlos como severos o para añadirles la connotación de episodios con características psicóticas (DSM-III-R y DSM-IV).

  • Episodio depresivo
    • En la depresión mayor los pacientes pueden experimentar diversas alteraciones perceptivas: ilusiones, cambios en la imagen corporal y alucinaciones.
    • Las alucinaciones no son frecuentes (25%).
    • Cuando aparecen son normalmente auditivas y, frecuentemente, en consonancia con su estado de ánimo.
    • En la modalidad visual suelen presentarse escenas de cementerios, infiernos, torturas, etc.
    • En la modalidad olfativa: huele a cadáver, a cementerio o se queja de que todo huele igual.
    • Las gustativas aparecen junto a las anteriores con los mismos contenidos.
  • Episodio maníaco
    • Se manifiestan sólo en un 25% de los pacientes.
    • Normalmente en la modalidad auditiva (las voces le comunican una misión o status especial), o visual (visiones inspiradoras o panorámicas).
    • Más breves en su duración y no de naturaleza imperativa (en contraste con la esquizofrenia).

 
SÍNDROME ORGÁNICO DEL ESTADO DE ÁNIMO

  • Similares a las que se presentan en trastornos del estado de ánimo.
  • Más frecuentes en la forma maníaca que en la depresiva.
  • Causas de éste síndrome: sustancias (reserpina, metildopa, alucinógenos), alteraciones endocrinas (hipo/hipertiroidismo, hipo/hiperadrenocorticalismo), trauma craneal.

 
DEFICIENCIAS SENSORIALES

  • Aparecen sobre todo en reducciones de la agudeza visual o auditiva, especialmente en la vejez.
  • Casos de alucinaciones después de varios años de sordera progresiva:
    • incluyen componentes formados o no formados.
    • Sobre todo en situaciones y/o periodos de bajo ruido ambiental.
    • Pueden llegar a controlarse con entrenamiento en concentración o en subvocalización.
    • En ningún caso se dan en sordos totales.
    • Los fármacos antipsicóticos poco eficaces.
    • Barraquer-Bordás y cols. han descrito un caso de desaparición de las alucinaciones asociadas a sordera central, después de un ataque. que sólo se circunscribieron a una semana después del inicio de la sordera.
  • Alucinaciones en la ceguera progresiva y en la pérdida visual por lesiones de quiasma óptico:
    • Síndrome de "Charles Bonnet": Trastorno alucinatorio que se da en ancianos con patología orgánica central o periférica. Presencia de alucinaciones liliputienses.
    • Aparecen frecuentemente al anochecer, con ausencia de delirios y de alucinaciones de otras modalidades.
    • Han intentado explicarse a partir de estudios de deprivación sensorial: los bajos niveles de estimulación causan desinhibición de los circuitos relacionados con la percepción:
      • Trazos perceptivos de acontecimientos previamente experimentados son "liberados" hacia la conciencia: "alucinaciones liberadas o emitidas".
      • Los datos no son concluyentes: en condiciones de alta estimulación, también pueden producirse.

 
VARIACIONES FISIOLÓGICAS
Se pueden producir en las siguientes condiciones:

  • Temperatura corporal anormal: alta o baja.
  • Deprivación de alimento y bebida.
  • Exceso de alimento o bebida: Noonan y Ananth describieron un caso de beber compulsivo de agua que presentó alucinaciones auditivas y visuales.
  • Hiperventilación.

En resumen, las variaciones fisiológicas extremas, así como las variaciones en la estimulación externa (alta o baja), pueden provocar alucinaciones.
 
ENFERMEDADES DEL SNC
Existe una amplia gama de condiciones que afectan al SNC y que producen alucinaciones:

  • Síndrome postcontusional (golpe violento en la cabeza),
  • migrañas,
  • meningiomas,
  • encefalitis vírica.

Las experiencias alucinatorias variarán en función de la localización del tumor o del daño:

  1. Lesiones focales del cerebro
    • ​Baldwin, Lewis y Bach demostraron que, para que se produzcan alucinaciones, debe estar intacto el córtex temporal.
    • Las alucinaciones que se producen como consecuencia de un tumor cerebral suelen ser de gran viveza.
    • La modalidad variará en función del área afectada:
      • Lóbulo temporal: fenómeno del doble, alucinaciones negativas, olfativas, auditivas o visuales.
      • Lóbulo occipital: alucinaciones visuales (flashes de luz).
      • Lesiones del hipocampo: distorsiones liliputienses, cambios en la imagen corporal y olores desagradables.
  2. Epilepsia del lóbulo temporal:
    • Los episodios comienzan con una experiencia alucinatoria elemental, normalmente en la modalidad olfativa o gustativa (también pueden aparecer visuales y auditivas).

 
COMPLICACIONES QUIRÚRGICAS

  1. Quetamina: Es un anestésico general que produce alucinaciones, normalmente visuales. Se han descrito experiencias de flash-backs, después de transcurridas varias semanas de su utilización.
  2. Miembro fantasma: Aparece inmediatamente después de la amputación. Son alucinaciones cinestésicas. Suelen producirse en los miembros más distales (dedos).
  3. Dolor fantasma: Consiste en sentir dolor en el miembro que ha sido extirpado. Sólo se da en los caos en los que ya existía alguna patología (infrecuente en amputaciones debidas a accidentes).

Siguiendo a Reed podemos agrupar dichos estudios en tres categorías:
 
1. Aquellos que estudian bajo qué situaciones o condiciones de estimulación ambiental se producen experiencias alucinatorias

  • Investigaciones sobre calidad y cantidad de estimulación ambiental. Se centran en la utilización de la privación sensorial como estrategia experimental. Tomando en conjunto estos estudios, el patrón de resultados más consistente es que:
    • La estimulación escasa o poco estructurada y de baja intensidad aumenta la probabilidad de que aparezcan alucinaciones.
    • Y estas pueden inhibirse o controlarse si se pide al paciente (o a la persona que presenta alucinaciones) que realice algún tipo de tarea que tenga que ver con el desarrollo de las habilidades verbales (leer, tomar notas sobre algo, etc.)

 
2. Aquellos que intentan provocar respuestas alucinatorias
Las sustancias psicoactivas se caracterizan por ejercer diversos efectos en el SNC.

  • Se pueden establecer tres grupos de sustancias de este tipo:
    • Alcohol, sedantes, ansiolíticos e hipnóticos.
    • Alucinógenos y PCP (fenilciclidina).
    • Cocaína y anfetaminas, o simpaticomiméticos de acción similar.
  • EL LSD ha sido una de las sustancias más estudiadas y experimentadas, sobre todo en la década de los sesenta, como un medio para introducirse en lo desconocido de nuestra mente:
    • Se ha venido a concluir que sus efectos varían más debido a la personalidad, las expectativas y el contexto en el que se ingiere, que por la propia reacción a la droga.
    • El que esta sustancia produzca bien inhibición, bien intensificación de los sistemas sensoriales, parece depender no sólo de la tarea específica en la que se comprometa al sujeto, sino probablemente también de las circunstancias, actitudes y disposiciones experimentales que se crean dentro del contexto del propio experimento.
    • La cualidad fenomenológica de este tipo de alucinaciones y la que se presenta en estados psicóticos es completamente diferente. Aunque se produzcan alteraciones perceptivas, los sujetos saben que son un producto “interno” y no les atribuyen un juicio de realidad.

 
Tanto en el caso de la privación sensorial como en el uso voluntario y/o experimental de sustancias, las imágenes que aparecen son muy elementales, muy poco formadas y sólo después de mucho tiempo o con más experiencia aparecen con más estructura y significado:

  • Esta progresión no sucede en las verdaderas alucinaciones, sino que por el contrario aparecen de forma repentina completamente formadas y con significado.
  • También se dan importantes diferencias en el correlato emocional de estas experiencias.

 
3. Aquellos que analizan las características cognitivas de las personas que confunden su imaginación con la realidad

  • Sugestión
    • En 1985, Seashore demostró que se podía inducir a los sujetos a “ver” cosas donde no existían (sujetos que caminaban a lo largo de un pasillo poco iluminado y que tenían que detenerse en el momento que vieran una luz; todos se detuvieron y en ningún momento se encendió ninguna luz).
    • Respecto al papel de la sugestión en el uso de sustancias, ambas circunstancias tienen una característica común: la expectativa de que en algún momento se ha de percibir algo, que de hecho se percibe.
    • Las alucinaciones inducidas hipnóticamente se clasifican en positivas o negativas.
      • La alucinación positiva consiste en experimentar algo como estando realmente presente en ausencia del estímulo apropiado para producir la percepción.
      • La alucinación negativa es no percibir el objeto aunque sí está presente.
    • Diferentes estudios han logrado reproducir con mayor o menor fortuna la experiencia alucinatoria en su forma. No se puede decir lo mismo acerca de su contenido y significación psicológica, tanto al nivel cognitivo como al comportamental y al emocional.

 
Estudios sobre las imágenes mentales
En principio, podría suponerse que las personas que tienen más facilidad para generar imágenes mentales, tendrían también más dificultad para discriminar entre sus imágenes y las percepciones externas:

  • Sin embargo, en el estudio de Segal y Nathan (1964) lo que se demostró fue todo lo contrario: aquellas personas que imaginaban con facilidad también tenían un mayor poder de discriminación sobre lo que eran “imágenes” y lo que no.

También podría plantearse que el problema de las personas que sufren de alucinaciones consiste en que tienen unas imágenes mentales tan vívidas que les inducen, equivocadamente, a considerarlas como perceptivas.

  • Sin embargo, los resultados de Seitz y Molholm (1947) dejaron entrever que, por el contrario, sus imágenes mentales son muy débiles.
  • En este sentido, Sarbin (1967) propuso un modelo de vulnerabilidad cognitiva a las alucinaciones:
    • Según este modelo, las sensaciones que se producen en una modalidad sensorial no preferida, o menos frecuente, pueden ser representadas mentalmente de forma errónea, puesto que la persona no está acostumbrada a imaginar en otras modalidades.
    • En investigaciones más recientes se ha puesto de manifiesto que las personas normales confunden los hechos reales e imaginarios desde otro contexto, al confundir memorias de pensamientos autogenerados con memorias de hechos reales.
      • Johnson y Raye han denominado esta habilidad para diferenciar entre memorias de pensamientos y memorias de hechossupervisión de realidad

 

 

 

 
Teorías dinámicas (psicoanalíticas)
Corresponde a aquellas posturas que consideran a la alucinación como la representación de deseos inconscientes, luchas y esperanzas del individuo.
En el caso de que su contenido sea desagradable, proporciona igualmente un dolor deseado inconscientemente.
Las alucinaciones, tanto en su contenido latente como en su manifestación, ofrecen al clínico una importante oportunidad para entender los deseos y conflictos del paciente y pueden ser trabajadas como lo son los sueños, puesto que, al igual que ellos, revelan el inconsciente del paciente.
 
Teorías de la “destilación” (“seepage theories”)
Teorías que explican el fenómeno alucinatorio como resultado de una “destilación” en la conciencia de la actividad mental que, en condiciones normales, permanecería a nivel preconsciente.
 
West (1962):

  • Partía del hecho de que un input sensorial eficaz ha de servir para organizar el proceso atencional que controla el paso de información a la conciencia.
  • Las alucinaciones se producirían cuando el nivel del input fuera insuficiente para organizar ese filtrado y al mismo tiempo hubiera un nivel suficiente de arousal para que se produjera una conciencia de ese input.

Charles Frith (1979):

  • Se basa en la distinción entre procesamiento preconsciente y consciente de la información. Parte de la idea de que la conciencia es un mecanismo de capacidad limitada, entre cuyas misiones se hallan las de controlar y supervisar todos los procesos mentales (conscientes y no conscientes).
  • Desde esta postura se considera que la percepción tiene lugar gracias a la generación de hipótesis perceptivas realizadas a nivel preconsciente, y sólo aquellas hipótesis que resultaran más probables son las que entrarían en la conciencia.
  • Las alucinaciones se producirían porque las hipótesis preconscientes que se realizan acerca de la naturaleza del estímulo percibido no se han podido filtrar, y en consecuencia, la conciencia se ve invadida por un exceso de información.
  • Si esta postura se lleva hasta sus últimas consecuencias, habría que admitir que:
    • en las condiciones en las que hubiera mucha estimulación se produciría un mayor número de hipótesis preconscientes y, por tanto, habría mayor probabilidad de que se produjera la alucinación,
    • mientras que se reducirían en aquellas situaciones de escasa estimulación.

 
Teoría de las representaciones mentales en imágenes
Desde esta postura se defiende que hay una conexión entre la alucinación y la calidad de las imágenes mentales del individuo.
 
Horowitz (1975):

  • Propone que las alucinaciones son imágenes mentales que el sujeto atribuye equivocadamente a fuentes externas.
  • Las alucinaciones serían experiencias mentales que:
    • Se dan en forma de imágenes.
    • Derivan de fuentes internas de información.
    • Se evalúan incorrectamente como si surgieran de fuentes externas.
    • Normalmente aparecen como intrusiones en el proceso perceptivo,
  • Lo que postula es que en los sujetos que tienen predisposición a alucinar se produce un desequilibrio entre esos sistemas a favor del sistema de las imágenes, desequilibrio que tiene origen bien en factores psicológicos, bien en fisiológicos.
  • Para que se produzca un procesamiento correcto es imprescindible que exista un equilibrio entre la información procedente tanto del exterior como del interior; de lo contrario la información de origen interno, lejos de atenuarse, se intensifica e irrumpe en la conciencia.

 
Teorías de la subvocalización
Son aquellas que establecen una relación entre las alucinaciones auditivas y la subvocalización. Se fundamentan en las evidencias de que el habla interiorizada se acompaña la mayor parte de las veces de subvocalizaciones, esto es, de la actividad de los músculos responsables del habla que, en ocasiones, acompaña al pensamiento verbal.
Estas teorías sólo se ciñen a la alucinación auditiva, dejando sin explicación el resto de modalidades sensoriales en las que aparecen experiencias alucinatorias.
 
La teoría de Slade y Benfall: el déficit en la habilidad metacognitiva de discriminación de la realidad
 
Slade y Bentall han propuesto que las alucinaciones se producen a causa de una deficiencia en la capacidad para distinguir cuándo un hecho es real y cuándo es producto de su imaginación.
Las alucinaciones están causadas por deficiencias en la habilidad metacognitiva (distinguir o controlar los propios pensamientos) de evaluación y/o discriminación de la realidad.
Lo que plantean estos autores es que las personas que experimentan alucinaciones presentan diversos tipos de deficiencias en alguna o varias de las habilidades que forman la capacidad general de metacognición, que consiste en la habilidad para discriminar el origen o procedencia de la realidad, o de los estímulos.
El fracaso en esta habilidad, o una disminución de su eficacia, llevaría a atribuir equivocadamente la procedencia de un estímulo procedente del propio sujeto a fuentes externas de estimulación.
Es posible que la alucinación no sea tanto un problema de la información que está disponible, sino que puede que más bien radique en las inferencias que la persona hace sobre esa información.
Factores que facilitan la aparición de la experiencia alucinatoria y/o que la aumentan:

  • Arousal inducido por estrés:
    • Un incremento en el nivel de arousal, producido a su vez por factores estresantes, puede conducir a diversas alteraciones entre las que se encuentra el inicio de las alucinaciones, ya que éste se asocia a un aumento en el nivel basal de arousal.
    • Los niveles normalmente altos de activación hacen que:
      • por un lado, se produzca un aumento de la selección de información que tienen que ver con las características físicas del estímulo y,
      • por tanto, disminuya el procesamiento de la información semántica.
  • Factores predisponentes:
    • Existen algunos datos, aunque a veces son contradictorios, que proporcionan cierto apoyo al papel que tienen las diferencias individuales en la vulnerabilidad a la experiencia alucinatoria.
  • Estimulación ambiental:
    • Hay ciertos tipos de estimulación externa que tienen un efecto inhibidor sobre la experiencia consciente de la alucinación.
    • El hecho de que una alucinación sea o no experimentada en la conciencia depende de parámetros tales como:
      • la calidad,
      • la intensidad,
      • la estructuración o
      • el tipo de estimulación externa al que está sometido el individuo.
  • El papel del refuerzo:
    • Algunos estudios de casos indican que algunos pacientes experimentan una reducción de ansiedad después de la alucinación, mientras que otros informan de una mayor perturbación:
      • Reducción de ansiedad: la alucinación actuaría como refuerzo. Tendría efectos reforzantes en el paciente, ya que haría disminuir la ansiedad.
      • Incremento de ansiedad: la presencia de alucinaciones aumentaría el nivel de ansiedad del paciente porque elevaría todavía más el nivel de arousal, lo que produciría una especie de círculo vicioso.
  • Expectativas:
    • Del mismo modo que las expectativas de una persona la inclinan a “ver” un estímulo ambiguo con una forma estructurada concreta, las creencias y expectativas demasiado concretas le llevarán a experimentar un estímulo ambiguo como real o, por el contrario, como imaginario.
    • Este puede ser uno de los pilares básicos de la explicación de:
      • por qué las alucinaciones pueden ser experimentadas por personas mentalmente sanas, y de
      • por qué se puede hablar de un continuo entre experiencias alucinatorias y no alucinatorias.
    • Por tanto, las expectativas influyen tanto en la aparición de la alucinación como en el contenido. Así las creencias de que un fenómeno va a tener lugar pueden producir que el sujeto acabe teniendo una alucinación.

 

Hay que distinguir entre las representaciones que tienen su origen en estímulos exteriores (perceptos) y las que se originan sin su presencia (imágenes).

Las pseudopercepciones pueden concebirse como imágenes con las siguientes características:

  • Se producen en ausencia de estímulos concretos (Imágenes hipnopómpicas e hipnagógicas y alucinoides).
  • Se mantienen y/o activan después de que el estímulo que las produjo ya no se encuentre presente (Imágenes mnémicas, consecutivas o postimágenes y parásitas).

 
1. IMÁGENES HIPNOPÓMPICAS E HIPNAGÓNICAS
Son imágenes que aparecen en estados de semiinconsciencia entre la vigilia y el sueño:

  • Hipnagónica, en el adormecimiento
  • Hipnopómpicas, en el despertar

Se caracterizan por:

  • Su autonomía (sin control alguno por parte del individuo).
  • Son vívidas y realistas, aunque su contenido puede carecer de significado.
  • Se pueden dar en todas las modalidades sensoriales (más frecuentes las auditivas y visuales).
  • Tanto en población normal como clínica: fiebres agudas, episodios depresivos, ansiedad, estados tóxicos.
  • Son difíciles de detectar (se atribuyen al soñar).
  • Se trata de impresiones sensoriales poco elaboradas: destellos, luces, sonido brusco.

Se diferencian de las alucinaciones:

  • Por el contexto de fluctuación de conciencia en que se producen.
  • Porque el individuo que las padece es consciente de lo irreal de esas imágenes.

 
2. IMÁGENES ALUCIONOIDES
Se caracterizan por:

  • Son subjetivas y autónomas.
  • Poseen un claro carácter de imagen y plasticidad.
  • Se dan en el "espacio negro de los ojos cerrados" (fenómeno de Müller o imágenes de la fiebre), o en el espacio físico externo a causa de intoxicaciones o uso de drogas (fantasiopsias).
  • También se pueden dar en la modalidad auditiva.
  • El individuo no les otorga juicio de realidad.

 
3. IMÁGENES MNÉMICAS
Son imágenes de nuestros recuerdos que pueden presentarse de un modo transformado (a veces la persona pueden recombinarlas en función de sus deseos).
Su naturaleza es eminentemente subjetiva y son experimentadas con poca nitidez o viveza.
Un tipo especial son las imágenes eidéticas ("recordar sensorial"), que son representaciones exactas de impresiones sensoriales que quedan fijadas en la mente de la persona.
Pueden provocarse voluntariamente o irrumpir involuntariamente.
Jaspers afirma que estas imágenes son imaginadas (no corpóreas) y tienen determinación espacial (objetivas), pero el sujeto no las vivencia como reales.
Son más habituales en la infancia y en culturas primitivas.
 
4. IMÁGENES CONSECUTIVAS O POSTIMÁGENES
Son consecuencia de un exceso de estimulación sensorial inmediatamente antes de la experiencia.
Se diferencian del eidetismo en que solamente duran unos segundos (las eidéticas pueden ser evocadas transcurrido mucho tiempo).
La imagen que se produce tiene las propiedades opuestas a la original, por lo que a veces se llaman negativas (después de mirar un color intenso oscuro, se ve uno claro).
El individuo no las considera como reales y rara vez revisten características patológicas.
 
5. IMÁGENES PARÁSITAS
Se diferencian de las mnésicas por su autonomía, y de las consecutivas por su subjetividad.
Se parecen en que son consecuentes a un estímulo que ya ha desaparecido.
Se denominan parásitas porque "aparecen" cuando el individuo no fija su atención en ellas, y desaparecen cuando se concentra en su experiencia.
Una modalidad especial es la "imagen obsesiva", que persiste a pesar de que la persona focalice su atención en ella.
Ejemplo: canciones que se fijan en nuestra mente, de las que no podemos deshacernos.