Psicopatología

PT-15.1 Introducción

Se entiende por trastorno alimentario la presencia de patrones alimentarios anómalos. En la versiones del DSM-III y DSM-III-R se clasificaban dentro de los trastornos de inicio en la infancia y la adolescencia, junto con otras anomalías de la alimentación en la primera infancia.
Actualmente se entiende por trastorno alimentario aquél en que la conducta alimentaria está alterada como consecuencia de los intentos que hacen las pacientes por controlar su peso y su cuerpo.

PT-15.2 Anorexia nerviosa

En la anorexia nerviosa la persona no come y además no deja de pensar que debe ingerir para no estar gorda. Es ahí donde radica su patología: el deseo irrefrenable de seguir adelgazando, incluso aunque ya haya perdido gran porcentaje de peso.
Las tres características esenciales de la anorexia nerviosa (AN) según Bruch, 1973:

  1. La distorsión en la percepción de la imagen corporal, sin que reconozca el progreso de su delgadez.
  2. La percepción distorsionada de los estímulos propioceptivos.
  3. Un sentimiento general de ineficacia personal.

PT-15.3 Bulimia nerviosa

Se entiende por bulimia el "hambre desmesurada". En el ámbito clínico se define por episodios caracterizados por una necesidad imperiosa e irrefrenable de ingerir grandes cantidades de comida (generalmente de alto contenido calórico). Como consecuencia, la persona se ve invadida por fuertes sentimientos de culpa y tiene la necesidad de mitigar los efectos (por ejemplo autoinduciéndose el vómito).
Antes de su formulación como síndrome oficial, este trastorno había recibido varios nombres: síndrome del delgado-gordo, bulimarexia, síndrome del caos dietético.
El DSM-III lo reconoce como una entidad diagnóstica diferenciada y el DSM-III-R corrige algunos criterios que lo hacían incompatible con la anorexia y le añade el calificativo de "nerviosa".

PT-15.4 Relaciones entre anorexia y bulimia nerviosa

La AN y BN, comparten muchas características, y hasta una misma psicopatología.
El criterio que acaba inclinando la balanza es el estado de demacración de la paciente (el peso). Sin embargo, basarse en ese criterio es eludir la naturaleza psicopatológica del trastorno.
Es más sensato decidir en función de la presencia o ausencia de la sintomatología bulímica. De hecho las anoréxicas subtipo bulímico y las bulímicas tienen más en común entre sí que con las anoréxicas del tipo restrictivo.

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